Ciudad en desarrollo
Una ciudad como Bogotá tiene los recursos para resolver sus problemas. Cuenta con los sectores agropecuario, industrial, comercial y de servicios para producir o comerciar lo que la gente necesita y para que la gente trabaje allí. Estos crean el espacio para que los ciudadanos combinen sus brazos con su inteligencia para transformar positivamente su entorno. Eso es el desarrollo y Bogotá tiene con qué desarrollarse.
Es necesario cuidar la base productiva e incentivar su avance. Pero esa base no está aislada de lo que nos rodea. Desde hace dos décadas en el país se implementó un modelo de desarrollo económico. Y en la aplicación de esas políticas ha habido ganadores y perdedores. Resulta que los ganadores son más bien pocos y los perdederos son demasiados.
Para ser una ciudad de derechos tenemos que proteger su base productiva. No es una tarea sencilla. En el caso del agro existe el plan de abastecimiento, para que del campo a la ciudad fluyan los alimentos para nutren a toda la ciudad. También que los pequeños y medianos empresarios accedan al crédito. Y que quienes tienen problemas para encontrar trabajo, encuentren en la Alcaldía un punto de apoyo para conseguirlo. Como foco turístico de la nación, Bogotá tiene que aprovechar estos ingresos para el beneficio de todos los capitalinos. Además, como un elemento esencial, debe existir un sistema de estadísticas que nos permitan seguir el comportamiento de la economía.
Para poder materializar la ciudad de derechos, es necesario tener una base productiva que lo permita. Hoy los Tratados de Libre Comercio tienen en el centro de la discusión si nuestra base económica podrá progresar a la velocidad que requiere la ciudad. O si lo que le va a suceder es que va a retroceder. Todos los bogotanos y bogotanas tienen que avanzar en conjunto, eso es el verdadero desarrollo.

